La sorpresiva decisión de la organización Nueva Generación Patriótica (NGP) de retirarse del proceso electoral subnacional ha desatado una ola de críticas y denuncias, luego de dejar sin sigla al candidato René Yahuasi, quien ahora enfrenta un escenario de total incertidumbre a pocos días de los comicios.
El excandidato a concejal Curmi Rocha lanzó duras acusaciones contra la dirigencia del partido, calificando la decisión como una “acción irresponsable, abusiva y profundamente injusta” que atenta contra el derecho democrático de los candidatos y de la ciudadanía. “Se está dejando en la indefensión a quienes han trabajado en campaña, a quienes han puesto tiempo, recursos y esperanza en una alternativa política”, cuestionó.
Rocha fue más allá y advirtió que esta determinación no solo tiene consecuencias políticas, sino también legales. Recordó que la normativa electoral boliviana —en particular la Ley N° 026 del Régimen Electoral— establece principios fundamentales como la seguridad jurídica, la preclusión y el respeto a los derechos políticos de candidatos y electores.
En ese marco, sostuvo que la retirada de una organización política en plena etapa electoral “no puede vulnerar los derechos adquiridos ni alterar de forma arbitraria la participación de candidatos ya inscritos”.
“Esto no es solo una decisión interna, aquí se están pisoteando derechos. La ley es clara en proteger la participación política y evitar este tipo de atropellos que distorsionan la voluntad popular”, enfatizó.
Asimismo, cuestionó la falta de transparencia y consulta previa dentro de NGP, señalando que “ni las bases ni los candidatos fueron tomados en cuenta, lo que evidencia un manejo vertical y autoritario que contradice los principios democráticos que decían defender”.
En el caso de Yahuasi, Rocha lamentó que se lo haya dejado “prácticamente solo y sin herramientas legales inmediatas para defender su candidatura”, lo que calificó como “una traición política en el momento más crítico del proceso electoral”.
Finalmente, alertó que este tipo de decisiones no solo afectan a un candidato, sino que golpean la credibilidad de las nuevas fuerzas políticas. “¿Cómo se puede pedir confianza a la población si a última hora abandonan el proceso y dejan a sus propios candidatos a la deriva? Esto genera indignación y desconfianza en la ciudadanía”, concluyó.
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