Una ciudadana brasileña identificada como Kiwliks Freitas da Costa, de 28 años, denunció haber sido víctima de un presunto hecho de violencia tras abordar un taxi en La Paz.
Según su testimonio, el incidente ocurrió cuando salió a ayudar a una amiga y, durante el trayecto, aceptó una bebida ofrecida, tras lo cual perdió el conocimiento. Horas después, despertó en un lugar aislado, sin sus pertenencias.
La joven, que estudia medicina y reside desde hace cuatro años en la frontera entre Bolivia y Brasil por motivos académicos, señaló que desde entonces ha intentado activar mecanismos legales, pero asegura haber enfrentado dificultades en la atención institucional y demoras en el proceso.
Indicó además que, en su búsqueda de respuestas, fue derivada entre distintas entidades sin obtener avances concretos en su caso.
Ante esta situación, acudió a la representación diplomática de Brasil en La Paz para solicitar apoyo, especialmente en la obtención de documentos que le permitan retornar a su país. No obstante, manifestó que aún no ha logrado regularizar su situación.
Por su parte, el vicecónsul Caio de Oliveir explicó que el proceso por el presunto delito debe continuar bajo la jurisdicción de las autoridades bolivianas.
El caso ha generado preocupación sobre la seguridad ciudadana y la atención a víctimas extranjeras, así como la necesidad de fortalecer los mecanismos de respuesta institucional.
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