El dolor y la consternación marcan a una familia que perdió a siete de sus integrantes en el siniestro aéreo registrado el 27 de febrero en inmediaciones del aeropuerto alteño. Las víctimas se encontraban a bordo de un minibús que fue impactado durante el accidente, cuando la aeronave cayó en la zona.
Los familiares habían llegado desde la provincia Tacacoma con la intención de pasar unos días en la ciudad. Sin embargo, el viaje terminó en tragedia. Tras varias horas de trámites legales y gestiones realizadas desde la madrugada, los cuerpos fueron entregados a sus seres queridos y actualmente son velados entre escenas de profundo dolor.
Entre las víctimas se encuentran una madre, sus tres hijos, la nuera y la abuela de la familia. Dos de los cuerpos permanecen en El Alto para su velación, mientras que los otros cinco serán trasladados a Tacacoma, donde recibirán sepultura en las próximas horas.
Uno de los familiares, don Armando, expresó entre lágrimas la difícil situación que enfrenta la familia. Explicó que su nieta ya había perdido a su madre el año pasado y ahora también quedó sin padre tras esta tragedia. La menor, que aún asiste a la escuela, quedó completamente huérfana.
Además, la joven pareja fallecida deja a tres niños pequeños sin sus progenitores. En otro caso, una de las mujeres que perdió la vida deja a cuatro adolescentes que ahora deberán continuar su vida sin su guía y sustento principal.
Los familiares indicaron que atraviesan una situación económica complicada y que necesitarán apoyo para cubrir los gastos funerarios, así como para garantizar la educación y alimentación de los menores que quedaron desamparados.
En medio del luto, hicieron un llamado a las autoridades para que brinden ayuda social y acompañamiento a los niños afectados. La tragedia no solo enluta a una familia, sino que deja una profunda herida en la comunidad y plantea la urgente necesidad de respaldo institucional para quienes quedaron en la orfandad tras el accidente.
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